14 mujeres residentes en localidades de la comarca bastetana aprenden a elaborar productos cárnicos como medio para cualificarse y lograr su primer empleo. Baza ha sido pionera en impartir este curso, enmarcado en el programa “Mujer Rural” de la Consejería de Empleo.
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Ana está entusiasmada con la experiencia que ha vivido en las últimas semanas. Agradece a todo el mundo –especialmente al profesorado y al empresariado- que la hayan tratado, a ella y a sus trece compañeras de curso, “como personas”. Acaba de terminar el curso que la ha cualificado profesionalmente como elaboradora productos cárnicos y ahora trabaja en prácticas en Jamones Quesada.
Vive en Caniles, está casada y es madre de dos hijos. Tiene 28 años pero hasta ahora no había trabajado nunca fuera de casa. “Durante siete años he sido ama de casa y sólo me he dedicado a cuidar a mis niños”, afirma. Después de este tiempo, en el que sus hijos han crecido y van al colegio, “necesito salir de mi casa y desarrollar mi vida personal como mujer”, explica honestamente Ana. Con la decisión tomada, se dirigió al servicio Andalucía Orienta de la Mancomunidad de Municipios, “donde me asesoraron y me hablaron de este curso”. Ahora sólo tiene buenas palabras para describir su experiencia durante las clases, en las prácticas y el trato con los profesores. Asegura que su marido le ha apoyado “al cien por cien” para que salga de casa “y no me quede estancada como las mujeres de antes”, dice. También se alegra de que la mayoría de sus compañeras estén ya trabajando en alguna de las industrias cárnicas de la comarca de Baza y que las demás, “aunque no puedan trabajar ahora porque sus hijos son mucho más pequeños”, tengan todas un empleo esperándoles gracias a la formación que han recibido durante dos meses.
Es el caso de María José González, que está casada y con 30 años no tiene hijos pero sí que está a punto de tener el primero. Dado lo avanzado de su embarazo y su próxima maternidad, ha preferido no empezar ahora a trabajar, “pero en cuanto tenga a mi niña, aceptaré las ofertas que tengo”. El Instituto Jiménez Montoya, donde María José estudió un módulo de conservería, fue donde supo de este curso. Se decidió rápidamente por la relación que guarda con su formación inicial. Asegura estar contenta con sus profesores, “que son maravillosos”, y con todas sus compañeras.
Antonia Marín, a sus 41 años, tiene ya dos hijos de 18 y 21 años. “Ya los tengo criados, y aunque he trabajado siempre en el mundo de la confección, estaba cansada de que no se me reconociera como mujer trabajadora”. Así, acudió al Servicio Andaluz de Empleo y aquí le informaron del curso. “Me pareció muy interesante por las oportunidades que me podía dar”, asegura. Antonia reconoce que ahora “estoy muy contenta, me siento activa, orgullosa de mí misma y capaz de llegar a todo”, afirma. En casa le dijeron que “estaba loca y que no podría llegar a todo”, pero ella dice que “aquí estoy y muy satisfecha”.
Del curso recuerda el compañerismo con el resto de alumnas y sus profesores –“que se han implicado en todos los sentidos”. Antonia ha tenido la suerte de encontrar trabajo incluso antes de terminar el curso, por lo que asegura que por fin ha encontrado “lo que buscaba como mujer trabajadora” y que se siente mejor que nunca “en un trabajo que me gusta y rodeada de un gran equipo”.
En el acto de entrega de diplomas, el delegado provincial de Empleo, Luis Rubiales, se comprometió con la Asociación de Empresarios del altiplano granadino a conceder todos los programas de formación que sus asociados soliciten a la Consejería de Empleo, “porque queremos que ni una mujer, ni un hombre, se quede sin trabajar por falta de formación”, afirmó.
Manuel Piernas, uno de los empresarios cárnicos que han colaborado en la inserción laboral de las alumnas de este curso constató que “la falta de formación de las mujeres es lo que les impide acceder al empleo que demanda la comarca”, por lo que valoraron muy positivamente que estos cursos lo consigan.
En el mismo sentido se pronunció el alcalde de Baza, Antonio Martínez, que consideró necesario el que los cursos “se vinculen aquí a la industria cárnica, que en esta comarca tiene un gran empuje desde hace años y esta colaboración puede ser muy fructífera”.
31/3/06
8/3/06
Sobrevivir en el desierto argelino
El Hospital de Baza concedió en febrero un permiso retribuido de 24 días de duración a tres trabajadores del centro hospitalario para participar en un proyecto de ayuda humanitaria. De allí han vuelto esta semana Antonio Valdivielso, Miguel Ángel Galera y José Asensio.
Los tres profesionales reconocen volver con un sentimiento de impotencia porque “allí, en medio del desierto, no hay nada que hacer y lo único en lo que podemos ayudar es a mejorar en la medida de lo posible las condiciones de vida de las gentes”.
Después de un viaje ”realmente duro” de más de 25 horas, se pusieron manos a la obra. Su misión consistía en la instalación de un sistema de climatización y purificación de aire, la puesta en marcha de máquinas de esterilización y realización de diversos trabajos de pintura y electricidad en el Hospital Buel-la Ahmed Zein, ubicado en los campos de refugiados de Tindouf.
Antonio, que es pintor, que es pintor, asegura que “puedes tener una idea de lo que significa vivir en campamentos, pero hasta que no lo ves in situ, no te das cuenta de la realidad: es un mundo totalmente distinto”.
Su tarea, aunque lograron terminar, se vio totalmente alterada por las devastadoras inundaciones que destruyeron viviendas enteras y obligaron a los saharauis a reclamar ayuda humanitaria para reparar el desastre.
“Empezó a llover la primera semana y no paró en tres días, con lo que las casas, fabricadas con adobe, comenzaron a desplomarse”. Los campamentos más afectados fueron el de Smara, Aaiún y 21 de Febrero.
“Vimos llegar ayuda médica y logística argelina -máquinas para allanar los terrenos-, así como comida, mantas y tiendas desde España, pero esta ayuda de emergencia soluciona poco”. Antonio relata que construir una nueva vivienda supone para los saharauis un desembolso de 400 a 600 euros, “cuando los salarios no pasan de los 16,5 euros al mes para los que con suerte trabajan como profesores, funcionarios o empleados en las tareas humanitarias”. El Frente Polisario .cuentan- es quien emplea y paga a los refugiados.
El proyecto de cooperación, para el que viajaron, coordinado por la Asociación Granadina de Amistad con la R.A.S.D. -República Árabe Saharaui Democrática- trataba de mejorar las instalaciones hospitalarias. Una tarea que los tres trabajadores -que forman parte del equipo de mantenimiento del Hospital de Baza como pintor, mecánico y electricista-, conocen muy bien.
Lo que más les sorprendió, según relatan, fue que alrededor del Hospital “no hay absolutamente nada, la población más cercana está a 12 kilómetros”.
Una casa de adobe, con camas, cocina, una ducha y agua caliente “gracias a la asociación granadina”, les sirvió de hogar a seis cooperantes que convivieron durante 21 días “en medio de la nada”.
Eso sí, el mejor recuerdo que guardan es el trato con la población saharaui. “Un muchacho al que conocimos no nos quería decir lo que cenaba cada día, y al final nos confesó que su única cena era té con pan, pero nunca dejó de sonreír”.
Los tres cooperantes, pese a la impotencia que sienten ante las condiciones en las que han visto vivir a los saharauis en los campamentos, no dudan un momento en volver pronto para “echar una mano y apoyarlos en lo que se pueda”.
6/3/06
Narbona garantiza en Baza la ejecución de las obras hidráulicas
La ministra de Medio Ambiente cumple su compromiso de visitar Baza para anunciar los proyectos hidráulicos
La Junta de Obras, primera a nivel nacional, velará por su ejecución
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, asistió ayer a la constitución en Baza de la Junta Central de Seguimiento y Gestión de Obras, la primera a nivel nacional, que velará por la realización de las obras hidráulicas que garanticen el riego de 23.000 hectáreas de cultivo en Baza y Huéscar, paralizadas desde 1995.
El presidente de la Junta de Obras, Juan F. Saura, anunció que el primer proyecto “traerá agua a la comarca de Baza del Pantano del Negratín” y dentro de tres meses se presentará el proyecto que abastecerá de agua potable a las poblaciones de la comarca con agua del río Castril, “una vez ha abandonado la zona de protección ambiental”. “Se trata de trasladar a esta comarca la idea del trasvase Negratín-Almanzora, que ha hecho posible una agricultura competitiva en Almería”, afirmó, para lo que se elevará agua desde el Pantano del Negratín con el fin de transformar los cultivos tradicionales de olivar y hortícolas en regadíos competitivos”.
Saura aseguró que las obras pretenden impulsar “una agricultura viable ambientalmente, rentable y exportable”, así como mejorar el abastecimiento de agua potable.
Por su parte, el presidente de la Comunidad de Regantes de San Juan, Joaquín Alcón, valoró positivamente la puesta en marcha de las obras que dotarán de agua 6.300 hectáreas de riegos tradicionales y nuevos regadíos, “una vieja reivindicación bastetana que evitará la merma de acuíferos naturales”. Alcón señaló que los regantes tienen ahora “el importante reto de organizarse para aprovechar las nuevas infraestructuras y hacer rentable los campos bastetanos”, algo que espera que se inicie “cuanto antes”.
Asimismo, mostró su satisfacción por la constitución de la Junta de Obras, “que no sólo es de seguimiento sino de decisión sobre los proyectos y su puesta en marcha”. Afirmó que la Junta de Obras supone “la existencia de planes concretos con dotaciones económicas”, lo que, según Alcón, responde “a la determinación política de llevar a cabo las obras”, después de un “movimiento ciudadano y de usuarios del agua que exigen desde hace mucho tiempo proyectos para el campo”. “Por fin -añadió- las administraciones competentes han dejado de obstaculizar los planes después de mucha presión y el interés político en responder a los intereses de los ciudadanos”.
La Junta de Obras está regulada en la Ley de Aguas de 1985 pero, como recordó Narbona, “nunca se había puesto en funcionamiento para hacer partícipes a todas las partes interesadas”.
En la composición de la Junta están integradas cuatro comunidades de regantes, los alcaldes de Huéscar, Castilléjar, Baza y Cúllar, dos representantes de la Consejería de Medio Ambiente, dos de la Consejería de Agricultura y Pesca y tres miembros de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
La inversión prevista alcanza los 45 millones de euros para las obras de transformación del regadío de Baza y Huéscar y otros 20 millones de euros para mejorar el abastecimiento de agua potable de las poblaciones de Baza, Caniles, Cortes, Freila, Cúllar y Zújar, del que se beneficiarán 35.000 habitantes.
La ministra afirmó que visita Baza “en cumplimiento de mi deber con una comarca que tengo muy presente desde mis tiempos como secretaria de Estado de Medio Ambiente”, cuando se aprobó, “en 1995 y en un período de sequía”, el trasvase Negratín-Almanzora. “Entonces aposté por el equilibrio entre la cuenca que cede y la que recibe, y hoy me alegro poder estar aquí haciendo frente a las obligaciones que desde 1995 han permanecido en el limbo”, afirmó.
El alcalde de Baza, Antonio Martínez, recordó las manifestaciones convocadas en Baza, Granada o en el límite provincial almeriense “exigiendo que las infraestructuras hidráulicas se realizaran al mismo tiempo que el trasvase Negratín-Almanzora, algo que no fue posible”.
El alcalde bastetano agradeció a la ministra “su sensibilidad al venir hasta Baza cumpliendo una promesa que nos hizo en Granada hace 40 días” para presentar los proyectos hidráulicos y la Junta “que hará posible el inicio de las obras”. Martínez aseguró que “nuestro desarrollo pasa necesariamente por el agua, que podrá generar riqueza en una comarca que ha quedado despoblada”. Señaló que las obras permitirán “una agricultura moderna y rentable que impulsará económicamente la zona”.
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